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Todo mundo habla del príncipe azul y todas tenemos una idea de él pero, ¿qué pasa cuando el amor llega en la persona que no esperábamos?

Alto, morenote, mayor que yo y gordibueno es como yo describía al futuro amor de mi vida. Y es que desde pequeñas, ilusas, idealizamos y creamos en nuestra cabeza a ese príncipe azul que dicen que algún día va a llegar. Pero ¿qué pasa cuando el amor llega en una envoltura diferente a la que siempre habíamos creído?

Pues bien, hoy les voy a contar una linda historia de amor: La mía.

Photo by Jason Briscoe on Unsplash

A finales del año pasado, recibí un mensaje en la fanpage de Yo curvilínea; me escribió un tipo al que conocí cuando tenía unos 10 años saludándome y preguntando si lo recordaba. “¡Obvio te recuerdo!“, le dije y le envié mi número de teléfono para que estuviéramos en contacto.

De inmediato, vino a mi mente el recuerdo de ese niño súper tierno, tímido y callado que me miraba con ojos raros… Sí, yo le gustaba. Pero era más peque que yo y por supuesto yo pensaba en todo menos en novios (ya sé, pero así era “en mis tiempos”, jajaja).

Siendo sincera, a mí también me gustaba y probablemente si hubiéramos seguido en contacto, algo hubiera sucedido pero el destino tenía preparado algo diferente para nosotros. Nuestros caminos se separaron cuando yo tenía 13 años.

¿Cuál es la probabilidad de que, 20 años después, este mismo niño me haya encontrado en la portada de una revista (en la que salí gracias a este blog)? Y pues sí, salimos y ahí empezó la aventura 🙂

Pero no todo fue fácil. ¿Por qué?

Porque este tipo increíblemente inteligente, carismático, amoroso y súper interesado a mí era justo lo opuesto a lo que siempre había pensado que sería “mi príncipe azul”.

 
Photo by PHUOC LE on Unsplash

¿Cómo es posible que yo, con mi estandarte de “la belleza viene en diferentes presentaciones” tuviera tantos fantasmas en mi cabeza con respecto del físico que debía tener mi próximo novio?

“¡Hipócrita!”, me dije a mí misma. Porque no, no era lo que yo esperaba… ¡Era mucho mejor que eso! Mi amor no es alto, es menor que yo y dista mucho de ser gordibueno pero se acerca muchísimo a ese príncipe que alguna vez soñé.

Ahora entiendo que nadie está exento de prejuicios estúpidos. Todos podemos caer en el error de no ver más allá de lo evidente.

Lo importante es darse cuenta a tiempo. Dejar de lado todas esas tontas ideas que tenemos arraigadas desde siempre, pues ese alguien que deseamos puede ser quien menos imaginamos.


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