Luego de estar a punto de casarme buscando el famosísimo “felices para siempre”, descubrí que sí es de sabios cambiar de opinión: Decidí quedarme soltera y fabulosa… Con signos de exclamación.

Años después de ver mi serie favorita de todos los tiempos, Sex and the City, por fin entiendo la frase que alguna vez leí en el programa (odio los programas doblados y siempre los elijo con subtítulos):  Single and fabulous, exclamation point” (soltera y fabulosa… con signo de exclamación). 

El capítulo trata, básicamente, de la invitación que le hacen a Carrie Bradshaw, la protagonista de la historia, para entrevistarla y hacerle fotos para una revista. Le dicen que es un artículo sobre ser “¡Soltera y fabulosa!”.

Por una razón que no recuerdo, llega a la sesión de fotos totalmente destruida (desvelada, sin make up ni producción) y le dicen que le tomarán fotos “de prueba”. Pues bien, cuando ve publicación, se ve a sí misma con su peor cara (sí, malditas fotos de prueba) y el título de la portada es más bien “¿Soltera y fabulosa?”… 

Fuente: allabouttink.co.uk

Y es que en los veintes una está planeando lo maravillosa que será su vida: La boda, la luna de miel, la gran casa, los hijos y el “happily ever after” que prometen todos los cuentos de hadas.

 Pero no, la cosa no es así. Luego de pasar más de 10 años con la firme idea de querer casarme y tener hijitos (y luego de estar tan cerca de conseguirlo), me di cuenta que no es lo que quiero en realidad. 

Resultó que el maravilloso hombre que tenía a mi lado, era un ser humano como yo, con virtudes y defectos. Resultó que aunque él y yo nos amábamos con pasión, nuestros demonios no se cayeron bien cuando se encontraron. Bastaron 5 meses viviendo bajo el mismo techo para entender que las cosas no iban por buen camino.

Por extraño que parezca, llevo un mes sintiéndome bien. Estar acompañada fue bonito; pero también es bonito dormir tranquila, sin discusiones, insultos ni dramas. Claro que lo extraño, pero sé que ambos estamos mejor por separado.

Fuente: Pinterest.

Cuando sucedió y di a conocer mi nuevo y ya conocido estado civil forever alone (jajaja), me di cuenta de lo terrible que fue para todos (no para mí) el que yo terminara mi relación y me quedara otra vez sola.

 “Pobrecita” te dicen cuando estás soltera. O “pero ya verás, pronto va a llegar el bueno”. La cosa es… ¿De verdad creen que lo estoy esperando? La respuesta es NO. No estoy esperando ‘al bueno’. 

Y no, tampoco soy ‘pobrecita’ por tomar las riendas de mi vida y decidir que sola estoy bien, que mi vida es increíble tal y como está y que no necesito tener un hombre a mi lado para ser feliz o sentirme plena.

Fuente: Pinterest.

Entendí que a veces la gente no entiende que no todas las mujeres tenemos los mismos sueños: Unas desean con el corazón una familia, 5 chilpayates corriendo por la casa y hacer la cena cada noche.

 Otras simplemente preferimos trabajar, crecer profesionalmente y ser reconocidas por ello (y no sólo por ser una ama de casa modelo). 

Hoy cumplo 34 años y me siento más feliz de lo que me he sentido en toda mi vida. Este día me he quedado sin miedos y es que ya no temo que ‘el bueno’ no llegue jamás.

Hoy salgo a la calle sin que me importe el qué dirán por cómo me visto, lo que pienso o cómo me manejo en la vida. Ahora me arreglo para mí, no para gustarle a nadie.

A mis 34 ya sé que la felicidad es una tarea interna y que nadie me la puede dar, sólo yo misma. Ahora ya sé que no estoy en esta vida para cubrir las expectativas de nadie mas que las propias.

Ya sé lo que estarás pensando luego de leer esto: “Odia a los hombres”, jajajaja. Nada más equivocado, los amo, jajajaja. No, mi querida curvilínea, no me cierro al amor. Si algún día llega alguien afín y se gana mi corazón, se lo daré con gusto e ilusión. Si no, me quedo conmigo. 

 

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Besos,

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