Por Marilú Oseguera Gómez.

«Me di cuenta que no importa el peso ni la talla; cuando te aceptas, puedes ser lo que tu quieras. Yo, hasta ese momento, nunca había creído que podía ser sexy. Ahora sé que ser sexy sólo dependía de mí».

Como siempre, hay algunas historias con las que de alguna manera nos identificamos, pero todas vivimos nuestra propia historia; nuestro propio despertar hacia el amor a nosotras mismas en un mundo lleno de críticas hacia nuestro cuerpo y nuestra forma de  vestir.

…Que si deberíamos ponernos esto o lo otro porque le queda o no a nuestro cuerpo con muchas curvas. Que si las prendas a rayas nos hacen ver mas gordas y el negro mas flacas… En fin, chicas, ustedes me entienden.

Pasó mucho tiempo para poder aceptar que no importa como me vean los demás porque la más dura critica siempre era la mía.

Siempre me comparaban con fulanita o sutanita de mi familia que pues, claro, eran mas bonitas por ser flacas. Además, yo tenía que envidiarlas por no poder ser como ellas, ¡pero no era así! ¡Yo las amaba y las veía hermosas! Porque además de guapas, las veía con amor.

No era así para todos los que me rodeaban. Así pasaron muchos años hasta que llegó el día que no me conocía (físicamente). Nunca me veía directo al espejo ni por error. ¿Tomarme fotos? ¡Ni pensarlo!

Nunca me gustaba como me veía y lo peor, la bendita ropa. Porque debo decirles que además gordita, soy chaparrita y encontrar ropa que me ajuste y me guste es un caos.

Pero me canse. Sí, me canse de no verme; de tratar de pasar desapercibida, casi como si no existiera. Y salí del anonimato. Comencé a tomarme fotos, vestirme como me diera la gana y ahora soy libre.

Pero me di cuenta que la que me tenía cautiva no era nadie más que yo misma.

Por siempre escuchar todos lo que los demás decían y no escuchar a la persona mas importante: YO.

Ahora me amo y acepto como soy y disfruto de cada parte de mi cuerpo. No intento que los demás aprecien quien soy o si les gusto o no pues ésa es decisión de cada quien. Yo sólo soy yo y me amo.

Esta foto es con la que comenzó todo pues me di cuenta que no importa el peso ni la talla; cuando te aceptas, puedes ser lo que tu quieras. Yo, hasta ese momento, nunca había creído que podía ser sexy. Ahora sé que ser sexy sólo dependía de mí.

You May Also Like

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *