Por Xanic Zondo de gordosprofesionales.com

Hace ya algún tiempo que quiero escribir sobre este tema, y aunque gordos profesionales es un blog dedicado orgullosamente a la gastronomía, hoy vamos a hacer una pequeña excepción aprovechando que la guapa de Yo curvilínea nos abrió la puerta para esta colaboración.

Los que me siguen en Instagram (@gordosprofesionales), quizás vieron que el domingo hice un mini LIVE para hablar de esto; pero considero que es algo importante y vale la pena hacer un post en forma. Hoy vamos a hablar del fat shaming y la nueva serie para adolescentes de  Insaciable de Netflix

Disclaimer: a pesar de que vamos a hablar de la serie, esta sólo es una referencia de algo mucho más grande y lamentable.

————————> Aquí empiezan los spoilers <————————

Patty, o “Fatty Patty” como le dicen en la serie, es una chica adolescente con sobrepeso (ni siquiera voy a hablar sobre el hecho de que es una actriz talla 5 en un fat suit) que tras romperse la mandíbula pierde 30 kilos y vuelve a la escuela mágicamente delgada, tonificada y con sed de venganza.

Como es de esperarse, Patty es ahora una aspirante a reina de belleza, literalmente quiere ser Miss America, y la manzana de la discordia entre los chicos más sensuales de su preparatoria.

Además de esto,  la serie toca temas (de una manera muy superficial y pobre) como la homosexualidad, el poliamor, los transgénero, el cristianismo (¿?), entre otros.  

Estoy prácticamente segura de que esta no era la intención de Netlfix, pero Insaciable es una serie que deriva de la idea de que vivir como gordo es miserable, y que adelgazar es la única forma de obtener la vida que siempre has soñado.

————————> Aquí me pongo intensa <————————

Basta de tragarse y perpetuar (Netflix te estoy hablando) la idea de que necesitas verte de cierta forma para conseguir lo que quieres. Basta de creer que ser gordo es sinónimo de fracaso.

Mentiría si dijera que desde chica tuve muchos problemas con mi talla… Técnicamente, YO no tenía problema con mi talla ni con como me veía. Era hasta que alguien más lo mencionaba que me deprimía y decepcionaba conmigo misma. Y créanme, lo mencionaban bastante.

“-Ay amiga, con lo guapa que eres de cara, si bajaras de peso tendrías novio

– Ahmmmm ok, gracias (¿?)”  

“-Con tu personalidad, si hicieras más ejercicio y bajaras unos kilitos serías imparable

-Cómo en qué o qué?”

Y así fue como pasito a pasito, chistecito tras chistecito, fat suit tras fat suit me fui creyendo que sólo las delgadas tienen derecho a ser felices. Sólo si enflaco tendré novio, sólo si hago ejercicio me querrán en redes sociales (sí, that is a thing).

Así que hice todas las dietas y ejercicios que puedas imaginarte, llegué a ir hasta 3 horas al día al gimnasio y aún así lo más que logré fue bajar 8 kilos. ¡Era miserable!

¡A mi lo que me gusta es comer y Cocinar! Contarle chistes al taquero, conocer nuevos sabores, viajar para probar platillos únicos, ¿qué carajos hacía obsesionándome por cosas que a mí ni me importaban?

Y esa es la clave:  No a todos nos gusta lo mismo. Hoy que hago lo que me hace feliz, me siento 15 mil veces más guapa que cuando tenía un porcentaje menor de grasa corporal. 

Dejen a la gente ser feliz en paz, mientras estemos sanos y no le hagamos daño a nadie, ¿qué les importa? Y cuando digo “Dejen” no es nomás no decirnos nada y aceptarnos “a pesar” de nuestros cuerpos.

Ningún cuerpo te hace “chistoso” o “tonto” o “incomodo” y mucho menos perdedor. No tenemos por que normalizar que se alguien sea reducido a un chiste por como se ve.

Estamos en 2018, creo que podemos reírnos de cosas más ingeniosas e inteligentes que una actriz en un fat suit.

Happy is the new sexy.

Con amor,

@XanicZ

Orgullosamente, Gorda Profesional.

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